Desde hace años todo acto de consumo de alta inversión de recursos que acometo tiene un muy personal tribunal, me lo he montao en plan casero, yo soy al mismo tiempo acusado y juez, las sentencias hay veces que son duras y otras, después de que la particular defensa argumente con pruebas la idoneidad o permisividad del acto, suelo salir sin pena aunque autovigilado, a consumir al mercado global.
Esto de intentar ser un consumidor responsable y ético tiene aliados extraordinarios, sigo con pasión cada sorbo de sabiduría de los trabajadores de la revista
Opcions, que me ayudan sobremanera a conocer detalles de casi todo lo que hay en los escaparates y estanterías del mercado total. El consejo de sabios por un consumo responsable (entidad no presente en ningún registro y que también me la he autonombrao colocando en ella emocionalmente a lo más destacado de la cordura humana, y que desde lo onírico asesora mi particular tribunal popular ) recomienda encarecidamente la lectura de Opcions y sus informes.
Llevo un mes entrando y saliendo de la sala judicial, que no es más que estar delante de la pantalla del portátil y por ratos en el sofá, aunque el asiento del tren de cercanías también se suma a los espacios de reflexión. El caso es que esta en estos momentos a punto de dictarse sentencia sobre la última de mis causas abiertas.
Para renovar el equipo informático, o más bien para compartirlo ya que paso con el horas enganchado y en movimiento, y por saturación extrema de memorias y capacidades del único, un portátil de empresa con etiqueta ecológica europea (
VISA) y ensamblado en estas mismas tierras, y después de numerosas búsquedas para argumentar la defensa, estoy apunto de acometer el acto de consumo de un iMac de sobremesa, de esos de la manzana mordida, que por aquello de darse un gusto y no porque todo lo que tengo sea de reducido tamaño, igual cae el del pantallón.
El proceso lleva su tiempo, y ante la búsqueda de argumentos para mi defensa lo primero que hice fue ir a mirarme el producto a una tienda física, esto fue en plena orgía de consumo y arrebatos masivos por los festejos pasados, imposible mantener conversación técnica en el momento. Es por esto que acudí a la servicial web del producto. Como para lo que son memorias, procesadores, prestaciones y rendimientos, se incorporó al equipo de defensa un buen colega no neutral, experto en el tema y consumidor sin remedio de mac, que dio el visto bueno sin dilación cuando repasó los datos del modelo candidato. Al poco se ofreció en la distancia, incluso para personarse a la defensa de la causa y estar atento a la lectura de la sentencia el día del particular juicio final.
Con esta parte resuelta yo me fui, sin dejarme seducir por
pantallas retroalimentadas con LEDs y virguerías del diseño, a elaborar el dossier con las pruebas publicas de los valores ambientales del producto, que me serian de tanta utilidad delante del juez y el jurado.

Me he empapao del informe ambiental del iMac 27" (
inglés, PDF)
he ecodisfrutao con el
espacio medioambiental del producto. Apple, en septiembre de 2009 hizo publico el
análisis del ciclo de vida completo de las emisiones de gases de efecto invernadero de sus productos. He flipao con el detalle de reducir el consumo del procesador en el intervalo entre pulsar una tecla y la siguiente, una cuestión de milivatios:

Y desde que vi un repor sobre los kurrantes que procesan toda la vomitada de mierda electrónica que les mandamos (
Vivir de la basura de Greenpeace), quedé tocao, ya hubo un anticipo de Annie Leonard en los reputados vídeos de l
a historia de los bienes de consumo y me ido directo al espacio de sustancias tóxicas: el iMac ha eliminado muchas de estas como mercurio, arsénico, retardantes de llama bromados (BFR) y PVC (en los cables internos):

Al final del viaje he como soñao que todos los productos tendrían que tener una hoja de ruta ambiental como la que tiene Apple, es una multinacional y en la selva de la competencia las organizaciones dedican mucho a lavar imagen y algunas mucho a hacerlo de verdad. Un repaso a las páginas ambientales de la empresa es un destacado modelo a seguir por parte de todas las empresas, grandiosas, grandes, pequeñas y micros, que quieran convencer de sus esfuerzos a sus consumidores cada vez más conscientes y responsables en lo socioambiental.
Pero no acabó aquí, y la prueba definitiva que hizo al jurado decantarse por la no condena a mi acto de consumo fue la aportación de pruebas que realice gracias al ranking verde de la industria de electrónica de consumo que desde hace 14 años realiza Greenpeace.
El ranking presenta ahora la clasificación de los 18 principales fabricantes de ordenadores personales, teléfonos móviles, televisores y videocónsolas en función de sus políticas sobre productos químicos, recogida y reciclaje de los productos desechados y el cambio climático.

Me basé en el 13º informe (
pdf, español) que sitúa a la multinacional objetivo en la frontera y subiendo, pero que en el más reciente aprovechando la feria internacional de la Vegas, el
14º informe (pdf) salido hace unos días (7 de enero de 2010) está ya en 5ª posición, argumento destacado para mi defensa. Me ha servido también para situar por donde van los tiros de las demás, el ranking consiste en puntuar sobre 10 quien hace la faena mejor.