sobre nosotros | suscríbete
  
 

 
Yo Cambio
  15/01/2010
EL BUSCADOR DE SILENCIOS


.
Silencio... Gordon Hempton despliega sus micrófonos bajo el susurro de las coníferas. El viento agita las copas y las ramas chocan. El medidor marca 45 decibelios. El bosque respira hondo... Silencio.

Estamos en las Olympic Mountains, el rincón más fascinante y silvestre del noroeste de Estados Unidos. Avanzamos con Gordon Hempton, el ecologista acústico, camino de ese santuario que él mismo ha bautizado como “una pulgada cuadrada de silencio”.

 

“El avance impetuoso de la civilización hace que cada vez sea más difícil encontrar el silencio”, advierte Hempton, que hace diez años dio la vuelta al mundo (con parada en el parque de Doñana) rastreando los sonidos naturales en estado puro. Uno de los pocos lugares en que fue capaz de encontrarlo fue precisamente aquí, a tres horas escasas de Seattle, en estas montañas envueltas por el musgo y el misterio.

Silencio... Pasamos sobre un riachuelo. Nos detenemos en el puente. El ecologista acústico le toma la medida al rumor del agua. 69 decibelios... Silencio.

“Una conversación humana discurre a 60 decibelios”, advierte. Cualquier ruido imprevisto puede hacer que el medidor de dispare por encima de los 75 decibelios, pero una especie de hechizo parece proteger a este bosque y a su defensor más callado y conspicuo.

¿Su sonido predilecto? “El gorjeo de los pájaros al amanecer” ¿Su ruido más odiado? “El de un avión a primera hora de la mañana”... Y en ese momento rasga el cielo un avión lejano, cuando llevamos 38 minutos de caminata. Hempton lleva varios años intentando convencer a Alaska Airlines para que desvíe sus vuelos y no irrumpan en su “santuario”. Al menos no incordian tanto como en Yosemite, la joya (profanada) de los parques naturales.

Llegamos al cabo de dos horas a un árbol hueco, bautizado como la “puerta del silencio”. Allí registramos los 32 decibelios, el punto más cercano a la quietud total. Y por fin nos acercamos por fin a la mítica “pulgada”, que tiene algo de altar, con una jarra que contiene los pensamientos de todos los peregrinos del silencio.

Hempton mide por última vez el sonido natural: 39 decibelios, con la ráfaga inesperada que pone el contrapunto al último y mágico destello de la tarde.

 

Tardaremos en volver a hablar, y nuestra propia voz nos resultará estridente y antinatural... “Tenemos que aprender a escuchar el silencio, y lo que viene después del silencio: un mundo de sensaciones nuevas, compuesto por pequeños e infinitos sonidos, que son el pálpito de este maravilloso planeta”.

Carlos Fresneda
Publicado en el blog On the Green Road / En la Ruta Verde

 


publicado el 15/01/2010


 _



Yo cambio
es un blog compartido que elaboran Carlos Fresneda, periodista y miembro del Consejo de Honor de la Fundación Tierra y Manolo Vílchez, comunicador ambiental y colaborador de la misma.


En un mundo en el que el cambio global se acentúa, se apresura, los avisos de lo mejor de la ciencia y la intuición más personal nos llevan a pensar y sentir que por qué no lo imposible en tiempos ordinarios se puede convertir en factible en tiempos extraordinarios...
Yo cambio incita y anima a trabajar por un mundo sin perdedores. Quizas sea un sueño pero en yo cambio están ejemplos del compromiso de aquellos que soñamos con ello. yo cambio está para compartir y pasar rápido a la acción personal, local y global.

 

 


 este blog es abducido diariamente desde Blogger.com. Si quieres acceder al original, se encuentra aquí.


Ecología práctica - simplicidad vital

La Tierra al día - cultura ambiental

Biohabitat - tienda de productos ecológicos

Artistas por la tierra


Hemeroteca - otros artículos 2002/08

Boletines terra.org

Fundación Tierra

© Fundacion Tierra | Contactar | Patrocinio | Colabora | Condiciones de acceso | Proteccion de datos | RSS RSS | Green FanGreen Fan | Made with Adobe